
El antiguo oficio de resinero se ha heredado de generación en generación en la familia de los propietarios de la casa. Esta antigua tradición que reunía a toda la familia alrededor de los pinares, consistía en abrir una cara en el pino obteniendo resina o miera con las herramientas adecuadas. El nombre de la casa hace un homenaje a esta dura tarea que ocupaba a los resineros de sol a sol y de la que han sido testigos los dueños desde su infancia, como no podía ser de otra forma en tierra de pinares.
¡Qué curioso!
La Casa “Los Resineros” tiene actualmente oculta en el patio una bodega secreta subterránea, que sirvió a los propietarios durante la guerra civil como lugar para esconder el grano de la cosecha, la comida, objetos de valor y ropa.
Los pinares segovianos de alrededor de Lastras de Cuéllar llegaron a ser los mayores productores de resina con un rendimiento dos veces superior a la media nacional llegando a obtener España unos 50 millones de Kg. en resina, hasta que el petróleo y otros productos llegaron sustituyéndola.
La resina ayuda a mantener alejados a los insectos.
Se necesitan más de cien años para llegar a ser un buen pino resinero.
Lastras de Cuéllar debe su nombre a la roca caliza sobre la que se asienta el pueblo.
Los vecinos de Lastras de Cuéllar conservan la tradición de elaborar su propio vino casero, prensando la uva que luego embotellan y dejan en su bodega para que alcance su punto adecuado para su consumo en las meriendas. Lastras tiene más de seiscientas bodegas.
|